A cinco años de su diseño y puesta en marcha, la Universidad Católica de Temuco inicia una etapa clave de revisión del instrumento que orienta su desarrollo institucional y que hoy está en su evaluación de medio término.
El proceso permitirá analizar los avances alcanzados, reconocer aprendizajes institucionales y proyectar los desafíos que marcarán la segunda etapa del camino hacia el 2030. Esta revisión estaba contemplada desde el propio diseño del PDI, que considera una evaluación quinquenal para asegurar la vigencia y pertinencia de sus objetivos estratégicos.
El Plan de Desarrollo Institucional 2030 fue elaborado durante 2020 y 2021, a partir de un amplio proceso de reflexión, diagnóstico y formulación estratégica, en un proceso que se convirtió en la planificación más participativa de la que se tiene evidencia en la Universidad, con 2.349 participaciones en su fase ampliada.
“Cuando se definió que el plan tuviera un horizonte de diez años, una de las razones fue justamente poder evaluarlo a mitad de camino. Hoy, en 2025-2026, corresponde realizar esa revisión, mirar cuánto hemos avanzado y proyectar los desafíos que vienen hacia 2030”, explicó Claudio Escobedo Seguel, Director de Planificación y Estudios Estratégicos UCT.
El PDI 2030 organiza el desarrollo institucional en torno a ocho decisiones estratégicas y seis ejes transversales: inclusión, equidad y comunidad; interculturalidad, desarrollo sostenible e internacionalización; transformación digital y desarrollo tecnológico; formación durante toda la vida; bienes científicos, tecnológicos y artísticos al servicio de la sociedad; y gestión, organización y capacidades para el desarrollo institucional.
Escobedo precisa que esta evaluación no parte desde cero, sino que se inscribe en una lógica de continuidad y mejora permanente. “Se trata de revisar lo avanzado, identificar nuevos énfasis y leer el contexto actual para proyectar los próximos años del PDI”.
En esa línea, la evaluación de medio término busca revisar el cumplimiento de metas, y observar cómo han evolucionado las prioridades institucionales en un escenario de cambios acelerados para la educación superior. La transformación digital, la inclusión, la interculturalidad, el aseguramiento de la calidad, el desarrollo del posgrado y el impacto de la producción científica, artística e intelectual forman parte de los ámbitos que estructuran esta mirada hacia los próximos años.
Uno de los aspectos distintivos del PDI 2030 es que fue concebido como una hoja de ruta flexible, capaz de equilibrar continuidad y cambio. El propio documento plantea que la planificación institucional representa un esfuerzo por proyectar la labor desarrollada por la Universidad a lo largo de los años, pero también por prepararla para responder a los desafíos y demandas de la década.
La revisión de medio término se presenta, así, como una oportunidad para fortalecer la articulación interna, visibilizar los avances alcanzados y renovar el compromiso de la comunidad universitaria con los propósitos institucionales. En este sentido, comunicar los resultados y desafíos del PDI también aparece como una tarea relevante para mantener vivo el sentido de esta planificación y reforzar su vínculo con el quehacer cotidiano de la institución.
“Comunicar los avances del PDI es parte fundamental del proceso. No basta con que la planificación avance internamente; también es necesario que la comunidad conozca sus resultados, se reconozca en ellos y vea cómo este instrumento orienta el desarrollo de la Universidad”, concluyó Escobedo.
Con esta evaluación, la UC Temuco busca observar el camino recorrido desde la implementación del plan, identificar los aprendizajes del periodo y actualizar las prioridades que permitirán seguir avanzando hacia la Universidad proyectada al 2030: una institución católica, inclusiva, intercultural, innovadora y profundamente vinculada con el desarrollo de La Araucanía y del país.