La instancia se efectuó en el Campus San Juan Pablo II y formó parte del proyecto de Reapropiación y Recuperación de las Memorias de la Universidad Católica de Temuco, iniciativa que busca reconocer a personas que han dejado una huella significativa en la historia institucional.
En el edificio de la Facultad de Educación, ubicado en el Campus San Juan Pablo II de la UCT, la comunidad universitaria rindió homenaje a Waldo Marchant Cuadra, académico y referente ligado durante décadas al desarrollo de la pedagogía en la casa de estudios, quien falleció en 2017 dejando un importante legado en la formación de generaciones de profesionales de la educación.
El encuentro tuvo lugar en una sala del primer piso del edificio homónimo Waldo Marchant, en el mismo espacio donde el académico realizó clases hasta sus últimos días. Allí, integrantes de la comunidad universitaria, familiares y cercanos se reunieron para reconocer su trayectoria y compartir un momento de memoria y reflexión sobre su aporte a la historia institucional de la UCT.
La jornada contempló además una muestra de material fotográfico y audiovisual vinculado a la vida y trayectoria de Waldo Marchant, junto con la lectura de palabras y frases de la literatura que permitieron evocar su sensibilidad, vocación docente y vínculo con las humanidades. Uno de los momentos más significativos fue la intervención musical del coro del Colegio Alemán de Temuco, que interpretó “Cartas amarillas”, de Nino Bravo, canción especialmente simbólica para Marchant y su viuda, Ivonne Cea.
La rectora de la Universidad Católica de Temuco, Marcela Momberg, destacó la importancia de mirar la historia institucional para comprender el presente de la casa de estudios. “Siempre es importante ir recordando lo que hemos sido como universidad, lo que somos y cómo queremos ser, pero para eso tenemos que darnos un tiempo e ir viendo quiénes han sido parte de esta comunidad, quiénes han construido el proyecto actual que significa la Universidad Católica de Temuco”, señaló.
La autoridad universitaria también recordó el vínculo personal que tuvo con el académico, a quien conoció como profesor. “Tuve el orgullo y privilegio de tenerlo como profesor de castellano en el colegio. Una persona alegre, cariñosa, empática, formadora siempre en la fe y con una paciencia infinita”, agregó.
También participaron cercanos al académico, entre ellos Andrés Iván Contreras Gutiérrez, amigo personal de Waldo Marchant desde la época universitaria, quien recordó algunos de los rasgos que marcaron su vida y su relación con quienes lo rodearon. “Sencillo, empático, muy leal, muy trabajador, gran lector, muy católico, gran compañero”, señaló al describir los atributos que más conserva de su memoria.
Uno de los momentos más emotivos fue el testimonio de Ivonne Cea, esposa y viuda de Waldo Marchant, quien agradeció el reconocimiento realizado por la Universidad. “Es un honor haber estado aquí recibiendo toda la cosecha con tanto cariño, con tanto esfuerzo que dedicaron para hacerle este homenaje. Es un orgullo para mí, para mis hijos, y realmente me dejaron llena de emociones”, expresó.
Asimismo, valoró que la jornada permitiera recuperar una parte significativa de la historia universitaria. “Fue, como dicen las palabras, recuperación de la historia de la universidad, y parte importante fue mi querido Guatón. Este es el mejor regalo de vida y reconocimiento que nos pudieron dar a nosotros como familia”, señaló.
La directora de la Dirección de Integración para la Identidad, Mónica Baeza Leiva, explicó que esta ceremonia forma parte de un trabajo que la unidad desarrolla desde el año 2022, orientado a relevar la memoria institucional desde las personas que han dado vida a la Universidad. “La universidad no la hacen los edificios, realmente la hacen las personas. Esta ceremonia es una muestra de eso, de que las personas que trabajan aquí son las que hacen la universidad, las que dejan huella”, indicó.
Desde la Vice Gran Cancillería, Leonardo Villagrán Santana, vice gran canciller de la UCT, explicó que este tipo de acciones buscan fortalecer una memoria agradecida de la historia institucional. “Lo que somos nosotros como universidad no lo podemos entender si no miramos nuestra historia y valoramos el trabajo, el aporte de tantas personas que han sido importantes en nuestro camino”, afirmó.
En esa línea, agregó que el nombre del profesor en uno de los edificios universitarios no solo representa un reconocimiento simbólico, sino también una forma de proyectar su legado hacia las nuevas generaciones. “No solamente que quede el nombre en un edificio, sino que además se mantiene un legado de alguien que marcó una huella importante acá en la universidad. Don Waldo fue un profesor abnegado, con mucha paciencia con sus estudiantes y enamorado de lo que hacía”, sostuvo.
La jornada contempló además una muestra de material fotográfico y audiovisual vinculado a la vida y trayectoria de Waldo Marchant, junto con la lectura de palabras y frases de la literatura que permitieron evocar su sensibilidad, vocación docente y vínculo con las humanidades. Uno de los momentos más significativos fue la intervención musical del coro del Colegio Alemán de Temuco, que interpretó “Cartas amarillas”, de Nino Bravo, canción especialmente simbólica para Marchant y su viuda, Ivonne Cea.