Organizado por la Carrera de Educación Diferencial de la Universidad Católica de Temuco (UCT) y la comunidad de aprendizaje “Incluye”, permitió la vinculación con el sistema escolar para abordar de manera práctica la diversidad en las aulas a través de experiencias reales.
La Carrera de Educación Diferencial de la Universidad Católica de Temuco (UCT), en conjunto con la comunidad de aprendizaje “Incluye”, organizó la séptima edición del Seminario de Coenseñanza y Codocencia que potencia las competencias y estrategias pedagógicas de sus estudiantes.
El encuentro buscó nutrir la formación profesional mediante el análisis de vivencias de aula y modelos de desempeño docente en contextos reales.
“Nosotros estamos trabajando fuertemente para hacer una vinculación con los establecimientos educacionales, hacer este proceso de bidireccionalidad que quiere decir esto: que esperamos que nuestros profesores del sistema nos puedan ayudar en la formación de los estudiantes, así como nosotros también colaboramos con ellos en los apoyos que nuestras estudiantes brindan en el aula”, afirmó Leonor Villena Pavez, jefa de la Carrera de Educación Diferencial de la UCT y coordinadora de la comunidad de aprendizaje “Incluye”.
La académica subrayó que la iniciativa afianza aquellos aspectos que no siempre logran consolidarse en el aula, recurriendo a las vivencias y a la evidencia acumulada por los profesores que trabajan día a día.
Además, la jefa de carrera precisó que los establecimientos educacionales que participaron en el seminario fueron seleccionados por sus buenas prácticas pedagógicas. Estas instituciones reciben a los estudiantes de la UCT a lo largo de su proceso formativo, abarcando desde las etapas iniciales hasta el internado pedagógico o práctica profesional.
Transformaciones en el aula
La jornada contó con la participación de la docente e investigadora de la Universidad de O’Higgins, Renata Lambiasi, quien expuso sobre las transformaciones en el aula y el rol decisivo de los lazos interpersonales en la innovación pedagógica.
“Me gusta normalizar aquellas experiencias que no resultan del todo exitosas. Generalmente compartimos lo que sale bien y ocultamos lo que falla, aún cuando todos hemos vivido situaciones en las que las cosas no se dieron como esperábamos”, explicó Lambiasi.
En esta línea, la académica añadió que “he vinculado estas vivencias con la bibliografía y los estudios actuales sobre codocencia, como cuáles son las tensiones que persisten en el sistema, cuáles son los roles involucrados y qué podemos hacer para revertir esas dificultades, con el fin de consolidar un trabajo colaborativo que potencie y favorezca el aprendizaje de todos los niños y niñas”, sostuvo la investigadora de la Universidad de O’Higgins.
Educación de adultos
En tanto, María Lidia Cuminao, estudiante de quinto año e interna pedagógica en el Centro de Educación Integrada de Jóvenes y Adultos (CEIJA) Andes, expuso los desafíos de la labor docente en modalidades no tradicionales.
Cuminao contrastó la realidad de la educación de adultos con la homogeneidad etaria de la escuela tradicional, detallando un escenario caracterizado por la existencia de adolescentes y adultos mayores —incluyendo el caso de una estudiante de 70 años—.
“Es un contexto muy diverso y desafiante, muy alejado de lo que tradicionalmente conocemos como la escuela básica o el liceo, donde existe una particularidad, los estudiantes comparten una misma edad y etapa de desarrollo. Sin embargo, en este tipo de establecimientos el escenario es completamente variado, porque conviven adolescentes, adultos y también adultos mayores, cada uno con trayectorias de vida muy distintas. Abordar esto ha sido un gran desafío; lo principal para realizar las clases y ofrecer apoyos pertinentes es el vínculo con el estudiante: conocer quiénes son, de dónde vienen y comprender sus intereses”, dijo María Lidia Cuminao.
La estudiante de Educación Diferencial de la UCT añadió que “por ejemplo, con nuestra estudiante de más de 70 años la situación es más compleja, porque su percepción de la vida y el conocimiento que tiene de los temas suele ser muy abstracto respecto a lo que estamos enseñando. Por eso, intentamos ligar los contenidos a su cotidianidad, usar términos más sencillos y adaptar la evaluación para que no sea una prueba tan extensa como la del resto del curso”, explicó Cuminao.
A través de esta séptima edición del seminario, la carrera de Educación Diferencial UCT reafirma su compromiso con una formación profesional crítica, con capacidad de respuesta ante escenarios educativos de alta diversidad y complejidad.