La Facultad de Ciencias de la Salud de la UCT y la SEREMI de Salud de La Araucanía reunieron distintas voces para abordar los desafíos de la migración y la atención sanitaria intercultural.
La migración también está transformando los desafíos que enfrenta el sistema de salud. No se trata solo de garantizar el acceso a una prestación, sino de comprender las experiencias, culturas y contextos de quienes llegan a atenderse. Esa discusión estuvo en el centro de la II Jornada de Sensibilización “Salud y migración: desafíos para la formación y capacitación de estudiantes y funcionarios de salud”, organizada por la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica de Temuco, en conjunto con la SEREMI de Salud de La Araucanía.
La actividad convocó a representantes del Ministerio de Salud, académicos, profesionales, personas migrantes y estudiantes, abordando desde la normativa para la atención en salud hasta la interculturalidad y las experiencias de quienes viven procesos migratorios. Entre las expositoras estuvieron Deiza Troncoso Miranda, asesora de Salud Migrantes del MINSAL; María Emilia Tijoux, académica de la Universidad de Chile; Aichel Montes de Oca Jiménez, médica especialista en Medicina Familiar y profesional migrante cubana; y Martha Lema Terán, mujer migrante y perteneciente al pueblo kichwa Otavalo de Ecuador.
Para Loreto Riquelme Bravo, directora del Departamento de Psicología de la UCT, la interculturalidad debe comprenderse desde una perspectiva amplia, que considere la diversidad cultural que caracteriza al país, “Esta es una actividad de una jornada de sensibilización sobre lo que es migración, viendo desde nuestro sello desde la interculturalidad que implicaría mucho más allá, dado que no es solamente de los pueblos originarios, sino también de la diversidad de grupos que tenemos”, explicó.
La académica destacó que estos espacios permiten complementar los conocimientos teóricos con las experiencias de quienes viven la interculturalidad y llamó a que los futuros profesionales comprendan también las distintas formas de entender la salud.
Desde la práctica sanitaria, Aichel Montes de Oca planteó que el desafío es avanzar hacia una atención que considere la dimensión humana de cada paciente, “La atención a la persona migrante no solo es hacer una atención completa y una buena atención, sino hacer una atención más humanitaria, porque es un paciente que no solo viene con las patologías, sino viene cargado de muchas cosas ocultas y que se ve solo en un país donde todo es diferente”, señaló.
La profesional llamó a fortalecer la empatía, la orientación y la formación intercultural, permitiendo que el paciente pueda expresar su propia experiencia y cultura.
La perspectiva migrante fue aportada por Martha Lema, quien señaló que “la migración es un fenómeno global, que uno al aterrizar a lo local cruza varias fronteras, no solo físicas sino también mentales”. También dirigió un mensaje a quienes se están formando profesionalmente, “El título es una herramienta de vida, pero también que esa herramienta nos permita aflorar lo humano que somos, la esencia de lo que somos”.
La jornada también contó con la participación de Martina Fuentealba, estudiante de Técnico en Registros e Información Biomédica de la Universidad Santo Tomás, quien valoró la posibilidad de conocer experiencias personales y vincularlas con su futura labor en salud.
Para la Facultad de Ciencias de la Salud de la UCT, el encuentro representa una forma concreta de vincular la formación profesional con las transformaciones sociales del territorio. La articulación con la SEREMI de Salud permitió, además, conectar la reflexión universitaria con los desafíos del sistema público. La jornada dejó una idea transversal, la formación de los profesionales de la salud no puede limitarse a entregar herramientas técnicas. También requiere aprender a escuchar, comprender contextos diversos y reconocer a la persona detrás de cada atención.