El desafío de los próximos 72 años > UCT
Inicio > El desafío de los próximos 72 años
Columna 19 agosto 2026

El desafío de los próximos 72 años

El CRUCH tiene una responsabilidad que se proyecta desde su propia historia: poner el conocimiento y la experiencia de sus universidades al servicio del diseño y desarrollo de las políticas públicas

En agosto, el Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas cumple 72 años. La fecha invita a mirar nuestra trayectoria pero, sobre todo, a reflexionar sobre el rol de una institución creada en 1954 en un país muy distinto al de entonces.

El CRUCH reúne hoy a 30 universidades distintas entre sí, que reciben a más de la mitad de las y los estudiantes universitarios de pregrado de Chile. Presentes desde Arica hasta Punta Arenas, expresan diferentes experiencias, realidades territoriales y formas de comprender el quehacer universitario. A lo largo de su historia, el Consejo ha sabido transformar esa diversidad en una fortaleza, haciendo posible que distintas miradas confluyan en propuestas que trascienden a las instituciones.

Esta cualidad adquiere especial valor frente a los desafíos que Chile deberá enfrentar en las próximas décadas. La inteligencia artificial y la aceleración del conocimiento están modificando las formas de enseñar, aprender e investigar; los cambios demográficos plantean nuevas preguntas a la educación superior y la evolución del mundo del trabajo exige revisar cómo formamos a las nuevas generaciones. Para responder a este escenario necesitaremos avanzar hacia trayectorias formativas más flexibles, fortalecer la formación docente y la investigación, y contar con condiciones de financiamiento y regulación que permitan proyectar la contribución de las universidades en el largo plazo.

Será igualmente necesario preservar aquello que ninguna innovación tecnológica vuelve prescindible: el pensamiento crítico, el criterio ético, la libertad académica, el diálogo y el compromiso con el bien común. Las universidades no solo deben responder a los cambios de su tiempo, también están llamadas a comprenderlos, interrogarlos y orientar sus efectos sobre la sociedad.

En este contexto, el CRUCH tiene una responsabilidad que se proyecta desde su propia historia: poner el conocimiento y la experiencia de sus universidades al servicio del diseño y desarrollo de las políticas públicas. Esto supone aportar evidencia, dialogar con actores clave, plantear posiciones y contribuir a la búsqueda de soluciones compartidas frente a desafíos que ninguna institución puede abordar por sí sola.

Pero la contribución del Consejo va más allá y quizás allí radique el sentido más profundo de estos 72 años: haber construido un espacio donde instituciones diversas pueden encontrarse, deliberar y alcanzar acuerdos en torno a los desafíos del país. Los próximos años nos exigirán mirar hacia adelante para continuar aportando, desde esa experiencia colectiva, a las decisiones que Chile deberá tomar.