Dos comunidades vivieron una semana de talleres, visitas y celebraciones que marcaron la formación espiritual y profesional de los estudiantes misioneros.
Dos experiencias misioneras impulsadas por las Pastorales de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) y la Universidad Católica de Temuco (UCT), llevaron fe y servicio hasta comunidades de las regiones de Valparaíso y Ñuble, en un despliegue territorial que reforzó el trabajo colaborativo entre pastorales de educación superior en Chile.
Efraín Sáez, Director General de Pastoral UCT, se refirió a la importancia de esta alianza y explicó que para la Universidad es clave mantener el vínculo con las distintas casas de estudio católicas del país, como “una oportunidad para generar vínculos y así promover la colaboración al servicio de la Iglesia”.
En este sentido, el Director proyectó nuevas etapas de este trabajo, con la espera de que esta misión genere “nuevas oportunidades, especialmente para nuestros estudiantes así como la presencia entre misiones de verano e invierno de ambas casas de estudios superiores”. Además, agregó que el vínculo da continuidad al Programa de Voluntariado Misionero de la Red de Pastoral de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe.
Mauricio González, Asesor Pastoral de la Dirección General de Pastoral UCT, relató su experiencia y explicó que uno de los principales aprendizajes de los misioneros fue confirmar el valor de la vida comunitaria, debido a que “la fe se vive y fortalece en comunidad”. También, consideró que las Misiones abren la posibilidad de compartir esa fe con realidades distintas y convertirla en un impulso concreto para el servicio y la caridad.
Sobre los desafíos vividos en terreno, el Asesor Pastoral explicó que los mayores obstáculos tuvieron relación con las largas distancias entre los sectores donde correspondió misionar, donde valorizó a “la capacidad de adaptación de los estudiantes a un contexto social diferente al propio, con sus propias necesidades, preocupaciones y formas de ver y entender la vida”.
Territorio
En la localidad de Pinto, región de Ñuble, participó Paloma Araya, estudiante de tercer año de Educación de Párvulos UCT, quien confirmó que realizó su misión en esa comuna y compartió que su motivación principal fue sumarse nuevamente este año, debido a que “dejarme misionar por las personas, porque siento que, al final, son ellas quienes también nos misionan a nosotros a través de sus historias, experiencias y formas de ver la vida”.
La estudiante añadió que la misión le dejó un aprendizaje, debido a que “a veces, unas pocas palabras pueden hacer que una persona encuentre en nosotros un espacio de confianza y se sienta escuchada”, como una experiencia que fortaleció su empatía y su capacidad de adaptación como futura educadora de párvulos.
La segunda experiencia se desarrolló en la parroquia de Cabildo, región de Valparaíso, organizada por la Pastoral de la PUCV, con un grupo distinto de estudiantes en fechas diferentes a las de Pinto, una coincidencia territorial que, según el Director General de Pastoral, fortalece el trabajo de las pastorales de educación superior chilenas.