En el marco del Mes de la Solidaridad, la Universidad Católica de Temuco conmemoró el viernes 21 de agosto a San Alberto Hurtado bajo la invitación “Ven y verás”.
Las celebraciones eucarísticas realizadas en los campus San Francisco y San Juan Pablo II, estuvieron marcadas por la reflexión en torno a la solidaridad y a la necesidad de reconocer aquellas realidades que muchas veces permanecen invisibilizadas. La iniciativa tomó como punto de partida una pregunta sencilla, pero exigente: “¿Qué no estoy viendo?”. A través de ella, se invitó a la comunidad universitaria a ampliar su mirada, reconocer al otro y aproximarse a las distintas realidades sociales desde la solidaridad.
El legado de San Alberto Hurtado
La celebración se enmarca en la memoria litúrgica de San Alberto Hurtado, sacerdote jesuita chileno cuyo testimonio estuvo marcado por la preocupación por las personas en situación de pobreza y exclusión. Nacido en Viña del Mar en 1901, Hurtado estudió Derecho en la Universidad Católica antes de ingresar a la Compañía de Jesús. Tras su formación sacerdotal en Europa, regresó a Chile en 1936, donde desarrolló labores de docencia, formación de jóvenes y acción social.
Uno de los principales legados de su trabajo fue la creación del Hogar de Cristo, iniciativa que comenzó en 1944 para acoger a personas que se encontraban en situación de pobreza y sin un hogar. Su compromiso también se extendió a la reflexión sobre la justicia social, la educación y el mundo del trabajo.
San Alberto Hurtado falleció el 18 de agosto de 1952, luego de enfrentar un cáncer de páncreas. A partir de su legado, esa fecha quedó vinculada en Chile a su figura y a la reflexión sobre la solidaridad. Fue beatificado por Juan Pablo II en 1994 y canonizado por Benedicto XVI el 23 de octubre de 2005.
En este contexto, Efraín Sáez, Director General de Pastoral, destacó que el mensaje del Padre Alberto Hurtado constituye una invitación permanente a comprometerse con quienes necesitan apoyo.
“San Alberto Hurtado nos interpela hoy en nuestro compromiso cristiano por la justicia social. Su legado no se reduce única y exclusivamente a un recuerdo histórico. Es una permanente invitación a vivir el Evangelio con radicalidad de vida, en donde el amor fraterno se vuelve día a día una llamada a la cual respondemos como comunidad universitaria desde las diversas disciplinas y miradas profesionales, con plena conciencia de que cada acto de misericordia, especialmente en el servicio cotidiano, restaura y devuelve la dignidad de nuestros hermanos y hermanas”, señaló.
En la misma línea, Mauricio González, profesional del área de Pastoral de Estudiantes, relevó la importancia de mantener una mirada sensible hacia quienes viven situaciones de vulnerabilidad.
“Una enseñanza de San Alberto Hurtado que hoy sigue siendo necesaria recordar es que es en los más necesitados donde encontramos el rostro de Cristo: en los niños abandonados, en los enfermos, en las personas olvidadas, en quienes están sin trabajo o privados de libertad”, afirmó.
Una invitación a volver la mirada
Felipe Paillao, funcionario de la Unidad de Formación Humanista Cristiana, señaló que la invitación “ven y verás” adquiere especial relevancia frente a problemáticas como la desigualdad o la pobreza que aún nos afectan como sociedad.
“En estos tiempos de desigualdad, donde hay mucha desesperanza y falta de confianza en las instituciones, lamentablemente son los más pobres los que están sufriendo”, sostuvo.
El funcionario agregó que la comunidad universitaria tiene la posibilidad de aportar desde sus distintas disciplinas- realizar acciones solidarias en vinculación con el medio- promoviendo el servicio y entregando esperanza frente a las problemáticas sociales.
Desde la formación profesional, Jenny Collipal, directora de la Escuela de Medicina UCT, destacó la importancia de comprender que las personas viven realidades diferentes y que esa mirada debe formar parte de la preparación de los futuros profesionales.
“Tenemos un rol importante con nuestros estudiantes de poder transmitir la valoración de la dignidad del otro, en poder mirar a la persona, mirar el entorno, comprender su biografía y amar profundamente”, subrayó.
La celebración también fue valorada por estudiantes. Anaís Astudillo, estudiante de Trabajo Social de la misma casa de estudios, quien destacó la eucaristía como un espacio de encuentro y reflexión en torno al legado de San Alberto Hurtado y al trabajo solidario que se desarrolla desde la universidad.
“Es un momento bastante grato para nosotros, para encontrarnos, para compartir, igual una grata instancia en torno a la Palabra de Dios, en base a lo que es el Padre Hurtado, en este mes tan importante para nosotros, del voluntariado institucional”, comentó.
De esta manera, las eucaristías celebradas en los campus San Francisco y San Juan Pablo II permitieron a la comunidad universitaria conmemorar el legado de San Alberto Hurtado y renovar la invitación de aprender a mirar al otro, reconocer las realidades que muchas veces permanecen invisibilizadas y transformar esa mirada en solidaridad y compromiso cotidiano desde la universidad a la comunidad general.