La experiencia refleja una apuesta por la innovación educativa, conectando educación y salud para fortalecer una formación técnica integral y vinculada con los desafíos reales del ejercicio profesional.
Aprender a reconocer una emergencia, actuar oportunamente y tomar decisiones frente a una situación de riesgo vital son competencias que pueden marcar una diferencia dentro de una comunidad educativa. Con esa mirada, estudiantes de la carrera de Técnico Universitario en Educación Diferencial de la Universidad Católica de Temuco participaron de una jornada práctica del módulo Salud Integral y Primeros Auxilios en las dependencias del Hospital de Simulación UCT, ubicado en el Campus Nuestra Señora de Lourdes.
La actividad trasladó el aprendizaje desde el aula hacia un escenario especialmente diseñado para recrear situaciones reales, acercando a futuros técnicos y técnicas del ámbito educativo a recursos tecnológicos y metodologías tradicionalmente vinculadas a la formación de profesionales de la salud.
Esta articulación adquiere especial relevancia considerando el perfil de la carrera, que prepara a sus estudiantes para colaborar en los procesos de enseñanza y aprendizaje de niños, niñas, jóvenes y adultos que requieren apoyos específicos, integrándose a equipos interdisciplinarios y multiprofesionales. Entre sus competencias específicas se encuentra, precisamente, el bienestar integral de la persona y su entorno.
Innovación educativa
La incorporación de la simulación representa un cambio respecto de modelos de enseñanza exclusivamente expositivos. En un escenario simulado, los y las estudiantes deben movilizar conocimientos, ejecutar procedimientos y tomar decisiones frente a una situación concreta, para posteriormente analizar su desempeño y reconocer tanto los aciertos como aquellos aspectos susceptibles de mejorar.
Nicole García, jefa de carrera de TUED, destacó que la experiencia permite preparar a los estudiantes para situaciones que podrían enfrentar posteriormente en establecimientos educacionales. “Qué mejor que a través de la simulación, una metodología activa donde después podemos ir reflexionando y viendo qué podríamos haber hecho o qué hicimos bien o mal”.
Cada minuto importa
Durante la jornada, los y las estudiantes trabajaron contenidos relacionados con reanimación cardiopulmonar (RCP), reconocimiento de una persona en riesgo vital, activación de los sistemas de respuesta ante emergencias y utilización de desfibriladores externos automáticos (DEA).
Dagoberto Urra Vivallo, docente del módulo Salud Integral y Primeros Auxilios, explicó que “es importante que sepan poner en práctica este protocolo de RCP básico, porque ellos van a estar brindando un servicio a estudiantes y son los primeros que van a estar en contacto con estos niños que, en algún momento, pudieran necesitar de alguien que los asista y active este sistema de respuesta a emergencia”.
El especialista enfatizó, además, que estos conocimientos no debiesen quedar restringidos a profesionales sanitarios. Reconocer rápidamente una emergencia e iniciar una respuesta adecuada durante los primeros minutos puede resultar determinante mientras llega ayuda especializada. Durante la actividad, el docente abordó con los estudiantes tanto el protocolo de RCP básico como el manejo del DEA.
Una experiencia que acerca al futuro ejercicio profesional
Para los propios estudiantes, trabajar en estas instalaciones permite dimensionar de otra manera conocimientos que, hasta ese momento, podían parecer alejados de su área profesional.
Hugo Marillan, estudiante de TUED, valoró la posibilidad de aprender procedimientos como RCP y utilización de DEA dentro de un espacio especialmente preparado para su entrenamiento. “Para nosotros como futuros profesionales, que nos estén enseñando esto es de vital importancia, porque también trabajamos con niños que tienen discapacidades permanentes y puede ocurrir alguna situación en que necesiten asistencia. Tener estos conocimientos realmente nos ayuda en nuestra carrera y como futuros profesionales”.
Así, una clase de primeros auxilios se transforma en algo mayor: una oportunidad para aprender haciendo, equivocarse en un entorno seguro, reflexionar sobre la propia actuación y estar mejor preparado cuando, fuera de la simulación, sea necesario actuar.