A través del ciclo “Fe y Cultura” y la 4ª Feria de Acción Solidaria, la casa de estudios convoca a académicos y estudiantes para debatir sobre Educación y su rol como motor para enfrentar los altos niveles de pobreza multidimensional que existen en la región de La Araucanía.
A través de la Dirección General de Pastoral, la casa de estudios dio inicio al ciclo “Fe y Cultura: Encuentros que Transforman”, una serie de espacios de reflexión que incluyó la realización de la 4ª Feria de Acción Solidaria “Participa y Transforma”, todo esto en el marco de las actividades del Mes de la Solidaridad.
La iniciativa busca llevar a cabo un debate profundo sobre la pobreza, la exclusión social y la responsabilidad de la educación superior como catalizador de la equidad. En su jornada inaugural, el encuentro convocó a autoridades, docentes y estudiantes para discutir -precisamente- sobre la función de la enseñanza y la posibilidad de cambio.
La rectora de la UCT, la abogada y académica Marcela Momberg Alarcón, destacó la propuesta institucional de abrir este ciclo de encuentros dentro del quehacer universitario para pensar la universidad.
“Estos encuentros son sumamente interesantes porque constituyen un espacio para reflexionar junto a los equipos académicos, administrativos y nuestros estudiantes sobre temáticas integrales de formación”, sostuvo la autoridad, añadiendo que el foco de la institución debe mantenerse firme en el impacto humano. “¿Cómo contribuimos siempre a una educación que sea más integral? Pensando siempre en que el otro y la otra es lo importante”, enfatizó la rectora Marcela Momberg Alarcón.
La articulación entre la Pastoral universitaria y las distintas facultades busca integrar a la academia ante los complejos indicadores socioeconómicos que han caracterizado por décadas a la región de La Araucanía, pese a su riqueza intercultural.
Desde la Facultad de Educación, su decana, la Dra. Vanessa Valdebenito Zambrano, destacó el trabajo mancomunado y la presencia de las máximas autoridades de la universidad, las redes eclesiales y, fundamentalmente dijo, la comunidad estudiantil.
Sello institucional
“Para nosotros es fundamental analizar cómo la universidad se posiciona en la región y a nivel país respecto a temáticas tan complejas como la exclusión y la pobreza. Nos interesa definir cómo, desde la pedagogía y la formación de nuevos profesionales, se puede dar una respuesta concreta y proyectiva para las nuevas generaciones”, afirmó Valdebenito, subrayando que la pertinencia social debe ser el sello distintivo de los graduados.
Uno de los ejes más significativos del debate fue la identidad territorial y la coexistencia de sistemas de conocimiento. Gabriel Llanquinao, docente de la Facultad de Educación adscrito a la carrera de Pedagogía en Lengua y Cultura Mapuche, apuntó a la necesidad de compartir las realidades locales dentro de las líneas formativas de la casa de estudios superiores.
“Es imprescindible analizar cómo estamos pensando la formación de los jóvenes que recibimos de los distintos territorios. Debemos hacernos cargo de las problemáticas del mundo globalizado, pero también de lo que ocurre a nivel local con la presencia del pueblo mapuche”, dijo el académico.
Llanquinao agregó que los conocimientos ancestrales, aunque aún se abordan de manera incipiente en ciertos currículos, deben consolidarse en la trayectoria de los estudiantes, muchos de los cuales retornarán a sus comunidades a ejercer la docencia.
“Esta pausa nos permite a los profesores revisar nuestras prácticas desde la reflexión, considerando dimensiones más integradas que alimentan el sello institucional: una vocación católica articulada directamente con su contexto regional”, puntualizó Gabriel Llanquinao.
El director general de Pastoral, Efraín Ignacio Sáez Montero confirmó que el ciclo de diálogos continuará este jueves 27 de agosto, fecha en que la discusión girará hacia la reinserción social, el perdón y la reconstrucción de la esperanza.
Esta segunda fecha coincide con el despliegue de la 4ª Feria de Acción Solidaria, espacio donde diversas organizaciones de la sociedad civil interactúan con la comunidad universitaria.
“Queremos hacer vivo el llamado al servicio y profundizar en lo propiamente humano. No se trata solo de un ejercicio académico, sino de una instancia efectiva para vincularnos y servir a la comuna, a la región y al país”, puntualizó la autoridad de Pastoral UCT.