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Actualidad 26 junio 2026

Cuando sanar también implica narrar: el valor de las historias en la formación médica de estudiantes en la UCT

La conferencia “Medicina Narrativa y Medicina Gráfica” reunió a estudiantes, académicos y profesionales de la salud en torno a nuevas formas de comprender las experiencias de cuidado, incorporando el relato, el dibujo y la dimensión humana de los procesos de enfermedad.

La salud no siempre puede explicarse solo desde un diagnóstico, un tratamiento o una ficha clínica. Detrás de cada experiencia de enfermedad existen historias, emociones, trayectorias familiares, contextos sociales y formas particulares de vivir el cuidado. Desde esa mirada, la Universidad Católica de Temuco desarrolló la conferencia “Medicina Narrativa y Medicina Gráfica en la formación de profesionales de salud: comprender, representar y reflexionar sobre experiencias de cuidado”, dictada por la Dra. Verónica Moretti, académica de la Universidad de Bolonia, Italia.

La actividad formó parte de una visita académica internacional orientada a fortalecer el diálogo entre salud intercultural, sociología del cuidado, medicina gráfica, humanización de la salud, arte, territorio y cooperación académica. 

Más allá del síntoma: escuchar la historia del cuidado

Durante su presentación, la Dra. Moretti abordó la medicina narrativa y la medicina gráfica como dos perspectivas complementarias para ampliar la comprensión de los procesos de salud y enfermedad. La primera permite reconocer las historias de pacientes, familias y profesionales; mientras que la segunda incorpora el lenguaje visual, el dibujo y el cómic como herramientas para representar experiencias que muchas veces resultan difíciles de expresar únicamente con palabras.

“El concepto de medicina gráfica presupone el encuentro del lenguaje del cómic con distintas áreas de la salud. Permite narrar experiencias que no se refieren solamente a la enfermedad como algo biológico, sino también a las emociones, la biografía y la experiencia de las personas”, señaló Moretti.

La académica destacó además que este enfoque puede ser utilizado tanto en la formación médica como en la divulgación de información compleja, al reducir la distancia entre el conocimiento especializado y la ciudadanía. En la Universidad de Bolonia, comentó, ya existe un curso optativo de medicina narrativa donde los estudiantes aprenden a partir de cómics, historias de pacientes, relatos familiares y producción de narrativas gráficas propias.

Una medicina más empática, social y situada

Para la directora de la Escuela de Medicina UCT, Dra. Jenny Collipal, la presencia de la Dra. Moretti permitió abrir una conversación especialmente pertinente para el proyecto formativo de la carrera, donde la comunicación, la empatía y la comprensión integral de la experiencia de enfermedad ocupan un lugar relevante. “Promovemos una comprensión de la enfermedad no solo desde el diagnóstico clínico o el tratamiento, sino también desde lo comunitario, familiar y emocional”.

La directora agregó que la instancia permitió reunir a estudiantes, académicos, psicólogos y referentes de humanización de la región en torno a una forma de comprender la medicina que no se agota en los procedimientos clínicos. “La medicina no se hace solo a base de fármacos o tratamientos. También implica integrar aquello que nos llena como seres humanos”.

Dibujar para comprender lo que no siempre se dice

Desde la mirada estudiantil, la actividad permitió abrir nuevas preguntas sobre el modo en que los futuros profesionales de la salud se relacionan con las personas que acompañan. Para Tomás Albornoz, presidente del Centro de Estudiantes de Medicina, el uso del dibujo y el cómic permite observar dimensiones que muchas veces quedan fuera del lenguaje clínico. “Es una manera muy bonita de representar, a través del arte, cómo las personas pueden sentirse dentro de los ámbitos sanitarios. Muchas veces se minimiza a la persona, aunque una patología pueda afectar directamente su día a día”.

Una mirada similar compartió Paloma Atayad Canclini, psicóloga asistente a la actividad, quien destacó el valor de reconocer distintas formas de comunicación, tanto entre profesionales como en el vínculo con pacientes, especialmente en el trabajo con niños, niñas y adolescentes. “Lo más enriquecedor fue darnos cuenta de que existen distintas formas de comunicarnos. Reconectar mediante lo gráfico ha sido muy valioso”.

En tiempos donde la salud suele medirse en cifras, tiempos de atención y resultados clínicos, la medicina narrativa y gráfica recuerdan algo elemental: cada proceso de cuidado ocurre en una vida concreta. Escuchar, mirar y representar esas experiencias no reemplaza el conocimiento médico, pero sí puede devolverle espesor humano. Porque formar profesionales de la salud también implica enseñarles a reconocer que, antes que pacientes, diagnósticos o casos, hay personas intentando darle sentido a lo que les ocurre.

Conferencia "Medicina Narrativa y Medicina Gráfica"