En el marco del Programa de Voluntariado Misionero Intercontinental (PVMI), impulsado por la Red de Pastoral Universitaria Intercontinental de la ODUCAL, la Universidad Católica de Temuco dio la bienvenida a una delegación de la Faculdade Santa Marcelina (FASM) de São Paulo, Brasil, quienes junto a estudiantes UCT, UFRO y PUCV desarrollarán la Misión de Verano 2026 en la Parroquia San Felipe Neri de Lumaco entre el 10 y el 18 de enero.
Durante su primera jornada en Temuco, la delegación participó de un circuito de actividades que contempló instancias de encuentro con autoridades universitarias, visitas guiadas a distintas facultades, recorridos por el campus, momentos litúrgicos y espacios de fraternidad entre estudiantes, equipos pastorales y familias de acogida. Dichas actividades fueron complementadas con un city tour por la ciudad para conocer su historia e identidad territorial.
Entre los espacios visitados destacó la Facultad de Ciencias de la Salud y el Hospital de Simulación Clínica Nuestra Señora de Lourdes. La jefa de la carrera de Medicina, Daniela Schneeberger, valoró la dimensión académica y de vinculación que ofreció esta visita, señalando: “Para nosotros como facultad y como carrera es un momento único, porque nos permite vincularnos con otras universidades del continente, conocer lo que están haciendo y mejorar nuestros procesos. A la vez, mostrarles lo que hacemos nosotros y que eso pueda aportarles”. Asimismo, destacó la positiva impresión de la delegación, mayoritariamente estudiantes del área de la salud, frente a la infraestructura universitaria “estos encuentros demuestran que como universidad hemos ido creciendo en el camino correcto para que nuestros estudiantes tengan todas las oportunidades”.
Durante la tarde se realizó la reunión protocolar de inicio junto a equipos pastorales, capellanes, estudiantes y autoridades académicas, en la que se presentaron los objetivos del PVMI. Desde la UCT, el prorrector, Carlos Lüders Post, destacó el alcance continental de la iniciativa y su aporte formativo: “Esta experiencia enriquece a quienes nos visitan, pero también a nuestros propios estudiantes y a la comunidad universitaria. Además, se trata de una universidad hermana con la que nos interesa estrechar lazos no solo en el ámbito misional, sino también en la docencia, la investigación y la vinculación con el medio, pensando en una Latinoamérica integrada y en la formación de ciudadanos del futuro”.
Desde FASM, la hermana María Aparecida Matias de Oliveira, rectora de la institución, valoró profundamente la hospitalidad recibida: “Estos días me he sentido acogida como en una verdadera familia. La comunidad de la Universidad Católica de Temuco nos ha recibido como hermanos y hermanas en Cristo, con una fraternidad que hace sentir que ya nos conocíamos desde antes”.
El recorrido también contempló visitar la Facultad de Ciencias Religiosas y Filosofía, donde la delegación participó de una charla junto al vicedecano, P. Jorge Gutiérrez Mieres. Además de su labor académica, el sacerdote es párroco de la parroquia Santiago Apóstol, comunidad que recibió y alojó a los estudiantes durante su estadía en Temuco.
Respecto del proceso de preparación comunitaria, el P. Gutiérrez destacó: “Desde hace un mes venimos organizando la recepción con familias de la parroquia que voluntariamente ofrecieron sus hogares. Ha generado una curiosidad alegre por conocer, compartir y escuchar a jóvenes de otro país”. La celebración incluyó una “misa a la chilena” y un compartir fraterno .
Junto con las autoridades, la motivación de los estudiantes brasileños también estuvo marcada por el servicio y la fe. Para Isabelle Alencar Da Silva, estudiante de Medicina de FASM, la experiencia responde a un anhelo personal: “Estudiar Medicina siempre fue un sueño para mí, pero soy católica desde siempre. Poder vivir mi fe y las misiones junto a mi facultad es la mejor oportunidad que podría tener. Servir —aquí en Chile o en Brasil— es algo que hago para Dios y para mi fe. No hay cómo explicar lo que se siente”.
Con estas actividades iniciales se selló el comienzo de la Misión de Verano 2026, cuyo despliegue territorial se desarrolla en Lumaco, Capitán Pastene, Manzanar y Puchipellahuen a través de visitas casa a casa, misas, la Escuela de Verano Misionera, encuentros comunitarios, actividades con niños y adultos, además de espacios de oración y reflexión.
Para la Diócesis, esta misión representa acciones concretas y un signo pastoral para estas comunidades. El capellán, P. Juan Andrés Basly, destacó: “Nuestra universidad depende de la diócesis y eso significa que no solo formamos profesionales, sino también personas en lo humano, lo espiritual y lo ético. Que los jóvenes de nuestra universidad den parte de su tiempo para anunciar a Jesús es fundamental. Además, la diócesis tiene necesidades pastorales reales, como en esta parroquia que no tiene sacerdote, y que lleguen 50 o 60 misioneros refuerza la tarea y es muy significativo para la comunidad”.