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Actualidad 22 enero 2026

Huellas de esperanza: Jóvenes universitarios concluyen con éxito Misiones de Verano en La Araucanía

Entre el 10 y el 18 de enero, la Pastoral de la Universidad Católica de Temuco desarrolló la Misión de Verano 2026 en la comuna de Lumaco, extendiéndose a la localidad de Capitán Pastene y sectores rurales de Manzanar y Pichipellahuen. La experiencia incluyó la participación de jóvenes de otras instituciones de educación superior, especialmente de la Faculdade Santa Marcelina (FASM), de São Paulo, Brasil, gracias al Programa de Voluntariado Misionero Intercontinental impulsado por la ODUCAL.

La iniciativa combinó trabajo pastoral, acompañamiento comunitario para niños, jóvenes y familias del territorio. Durante la semana, los estudiantes misioneros realizaron acciones como visitas y encuentros con las familias, misas, trabajos sociocomunitarios, eucaristías, momentos de oración y reflexión comunitaria, visitas a personas enfermas, así como actividades con niños y niñas en la Escuela de Verano Misionera.

Para la Universidad Católica de Temuco, esta experiencia articula la vida universitaria, la dimensión pastoral y la formación integral. Así lo expresó el Vice Gran Canciller, Pbro. Leonardo Villagrán Santana, quien subrayó que:

Hay dos dimensiones que debemos destacar. Una es el vínculo con la iglesia diocesana, donde aportamos a la vida pastoral de nuestra diócesis. Pero también es una experiencia de crecimiento integral para nuestros estudiantes. La misión es dar, pero también recibir”.

El coordinador de Pastoral de la FASM, profesor Everton Georgetti, destacó el valor formativo del voluntariado señalando que esta experiencia “favorece el crecimiento humano y cristiano de cada estudiante, desarrollando valores como la empatía, la solidaridad y el compromiso con el otro, además de ampliar la visión de mundo y fortalecer la fe”.

En paralelo, se celebraron eucaristías comunitarias durante la semana en la parroquia San Felipe Neri de Capitán Pastene y en la Capilla San Francisco de Asís de Lumaco, la cuales fueron presididas por sacerdotes de la diócesis y capellanes de nuestra Universidad. Estos espacios litúrgicos y de encuentro fueron fundamentales para este proceso misionero, constituyéndose en instancias de oración, reflexión y fortalecimiento de la fe para los estudiantes y las comunidades. 

La misión fue recibida con gratitud por la comuna de Lumaco, así expresa su alcalde, Richard Leonelli: “Quiero agradecer de todo corazón a los jóvenes misioneros que están hoy en nuestra comuna. Cualquier joven podría estar de vacaciones, pero ellos están aquí, acompañando, sirviendo y compartiendo con nuestra gente”.

El desarrollo de la Escuela de Verano misionera tuvo el objetivo de fortalecer la identidad, la fe y la convivencia a través de talleres de catequesis, arte, juegos y dinámicas grupales. Para Aarón Noriega, estudiante de Pedagogía en Inglés UCT, estas instancias “acercan a los chicos a Dios de manera amistosa, permitiéndoles formar comunidad y expresarse a través del juego, el arte y la escritura, alejándose por un momento del mundo virtual”.

Esta experiencia dejó aprendizajes significativos para los propios estudiantes. Paloma Araya, estudiante de Educación Parvularia UCT, afirmó que la misión le permitió conocer otras realidades, fortalecer valores como la empatía, el respeto y el trabajo en equipo y aplicar aprendizajes más allá del aula, destacando que el servicio “puede generar un impacto significativo en las comunidades y en nuestra propia formación”.

Al finalizar la jornada, los jóvenes también compartieron una Noche Multicultural, instancia que reunió a misioneros de Chile, Brasil y Venezuela en un espacio de intercambio cultural. A través de música, tradiciones, comidas y expresiones propias de cada país, la actividad celebró la diversidad cultural como un don que enriquece la misión y el servicio compartido.

En este sentido, la experiencia cobra aún más valor al situarse dentro del Programa de Voluntariado Misionero Intercontinental, que permite a estudiantes vivir el servicio en contextos distintos a los propios, ampliando su visión de la realidad social del continente y contribuyendo a su formación integral desde la caridad cristiana.

Las Misiones finalizaron oficialmente con una eucaristía presidida por Mons. Jorge Concha Cayuqueo, obispo de la Diócesis y Gran Canciller de la UC Temuco, en la cual participaron los jóvenes misioneros junto a toda la comunidad parroquial, recibiendo solo palabras de gratitud y esperanza por parte de los animadores por todo el trabajo realizado.

Instancias como las Misiones de Verano contribuyen a contar con la presencia de la universidad en los territorios, fortalecen el vínculo con las comunidades locales, y aportan tanto al desarrollo comunitario como al tejido social.